Probar cosas nuevas mola. Y sí, pueden salir bien o mal, pero algo seguro que aprendes. Algo así hicimos hace unos pocos meses en Segorbe (mi ciudad natal). Y digo hicimos porque en esta mini-aventura implicamos a muchísima gente, posiblemente más de la que hubiéramos imaginado. Te cuento.
En enero del 2019 lanzamos SomProjecte, un proyecto que pretende ayudar a la revolución educativa visualizando todas aquellas prácticas y experiencias docentes que se llevan a cabo alrededor en nuestras escuelas por maestros y maestras de toda la vida. Tras varias reuniones e ideas locas se nos ocurrió plantear al ayuntamiento y a los tres colegios de Segorbe un proyecto intercentros en el que juntásemos esfuerzos para beneficio del pueblo.
Ocho docentes que pretendían unir a otros muchos maestros y maestras y a un par de centenares de alumnos para trabajar juntos y lograr un objetivo común.
Por si no estás puesto o puesta en este tipo de acciones, un proyecto intercentros consiste en planificar una serie de actividades, siguiendo una o diversas metodologías, que se llevarán a cabo en diferentes escuelas pero que todas acabarán obteniendo unos aprendizajes similares.
En este caso el proyecto se llamó “Del aljibe a los 50 caños” y tenía como objetivo principal trabajar la historia de Segorbe y sus monumentos, edificios y lugares más emblemáticos por medio del juego. Este no era el único, sino que había otros tan importantes como la mejora de la relación que existe y ha existido entre las tres escuelas de educación primaria, ya que no es la deseada, o fomentar la relación interpersonal de los niños que conviven a diario en otras áreas de la vida como el deporte o el ocio.
Los miembros de SomProjecte nos encargamos de organizar cada una de las actividades, preparando los materiales y ofreciendo una guía a los maestros y maestras como ejemplo para trabajar los contenidos. Es verdad que la preparación no fue la deseada porque lo hicimos pensat i fet (como dicen en mi tierra), pensado y hecho, pero los resultados, gracias al trabajo del profesorado y alumnado de los centros, fue muy gratificante.
Además, aquí aprendí una lección muy importante para el liderazgo y gesión de equipos, porque no todos los docentes que participaron estaban alineados con nuestros valores o confiaban en el proyecto.
Y es que no puedo ver aspectos negativos a estos proyectos que pretenden fomentar la colaboración y las relaciones personales entre niños y niñas de diferentes edades y poblaciones. Por el contrario, los aspectos positivos que se me ocurren son:


Finalmente, el proyecto no acabó como nos hubiese encantado ya que los alumnos produjeron unos vídeos y no se han podido publicar debido al cambio de gobierno que sufrimos en Segorbe las pasadas elecciones. Ahora vamos a trabajar para que estos vídeos puedan salir a la luz y se coloquen en los lugares, monumentos y edificios que los alumnos investigaron y estudiaron para que cuando niños y no tan niños vengan a visitar la ciudad puedan entender estos emblemas segorbinos desde otro punto de vista un poco más divertido y creativo.
Por otro lado, fue tan buena la experiencia que vivimos desde SomProjecte, que estamos intentando crear y organizar otro proyecto intercentros con otra temática ya que creemos que la experiencia y los aprendizajes de los niños en este tipo de talleres merecen mucho la pena.