12 mayo, 2022

💭 Diario de aprendizaje ¿qué es y cómo hacerlo?

El diario de aprendizaje es, como su nombre indica, un diario en el que los estudiantes reflejan cómo trabajan, qué piensan, cómo se han sentido durante el proceso de enseñanza/aprendizaje, qué les ha llamado la atención, donde han tenido más dificultades… en definitiva: sus propios aprendizajes.

¿Qué es el diario de aprendizaje?

Estos registros van más allá de lo descriptivo. Es decir, el alumnado no refleja tan solo las actividades que han hecho en clase, si les han gustado, etc., sino que lleva inmerso un proceso de reflexión y autoconocimiento. Por ejemplo:

❌ Hoy en matemáticas hemos estado aprendiendo la división. El profesor nos ha enseñado tres formas de hacerla. Luego hemos practicado con una actividad muy divertida. He aprendido mucho y he trabajado con alumna A.

Como vemos en el ejemplo anterior, aquí no se ha llevado un proceso de reflexión, sino que el alumno en cuestión solo ha descrito lo que se ha hecho en la sesión. Y con esto, aunque tampoco está mal, no conseguimos los objetivos principales del diario de aprendizaje. Veamos este otro ejemplo:

✅ Hoy en matemáticas hemos estado aprendiendo la división. Al principio me parecía dificilísima. No entendía de donde surgía el dividendo ni el divisor. El profesor nos ha enseñado tres formas de hacerla. La primera y la segunda me resultan un poco difíciles, ya que no es muy visual y no consigo comprender el proceso. Cuando nos ha presentado la tercera, he visto y comprendido cómo obtenemos el cociente y lo que el resto significa. El ejemplo de las tartas me ha servido muchísimo. Luego hemos practicado con una actividad muy divertida, consistía en hacer parejas con aquellas tartas que estuviesen divididas en las mismas porciones. He trabajado con alumna A y entre las dos nos hemos ayudado, aunque me he puesto un poco nerviosa cuando, por más que le explicaba, ella no conseguía comprender la división. Al final lo hemos logrado

¿Lo veis? Sí. Mucho más largo, pero el proceso metacognitivo que se lleva a cabo en el segundo ejemplo no tiene nada que ver con el del primero. ¡Cuidado! Esto no es cosa de dos días. Lleva trabajo, paciencia y mucha guía por parte del docente.

Con el uso del diario de aprendizaje conseguimos que los y las estudiantes sean conscientes de cómo trabajan, aprenden, piensan o incluso sienten durante el proceso. Esa consciencia plena hace que sean los protagonistas, las personas que controlan su propio aprendizaje, mejorando el autoconocimiento y haciendo mucho más efectivo el proceso.

Según Ocampo, Reyna, Vaca (2012) este componente reflexivo es lo que hace explícitos los pensamientos más profundos, las inquietudes y cuestionamientos que tienen los y las estudiantes durante el proceso de aprendizaje. Esto es precisamente la principal función del diario de aprendizaje como instrumento en el aula.

¿Cómo lo podemos hacer?

Los diarios de aprendizaje pueden ser tanto grupales como individuales. Un ejemplo individual sería el que hemos visto arriba y nos puede servir principalmente para valorar el aprendizaje del estudiante y conocerlo.

Por otro lado, con los grupales podemos valorar actitudes de trabajo cooperativo, tareas grupales, trabajar la coevaluación, fomentar el intercambio de ideas y opiniones para llegar a conclusiones comunes. Además, también podríamos proponer que, en la misma hoja/plataforma/herramienta cada alumno/a del grupo escribiese sus propias reflexiones sobre el trabajo grupal.

Las herramientas con las que podemos desarrollarlo son muchísimas, ya sean tecnológicas o analógicas. Veamos algunas de las analógicas:

  • Diario de aprendizaje. Literal. Con una libreta o cuaderno.
  • En un carpesano, pudiendo añadir hojas, continuar en las anteriores, añadir posters o imágenes, etc.
  • Utilizando la técnica del visual thinking, creando dibujos y sketches que nos ayuden a conocernos.

Y ahora vamos con las tecnológicas que, probablemente, sean las que más recursos nos dan:

  • Un procesador de textos: Word, Office, etc.
  • Google Docs. Tiene la opción de hacerlo colaborativo para realizar el diario de aprendizaje grupal. Además, al estar online tenemos acceso a él siempre que queramos (no creo que sea para todas las edades).
  • Herramientas como Notion, Padlet, Wordwall, etc., también podrían adaptarse a nuestras necesidades. Cada una tiene unas ventajas e inconvenientes. Lo ideal sería investigarlas y ver, según las características de nuestro alumnado y cómo lo vamos a llevar acabo, cual se adapta más a nosotros y nosotras (no viceversa).
  • Vídeos. ¿Por qué no? Grabarnos durante un minuto, dos o tres, y clasificar el vídeo puede ser también una buena idea. Más rápida y, en algunas ocasiones, más detallada.
  • Podcasts. Quitemos la imagen y creemos un podcast personal en el que nos hablamos a nosotros mismos. ¿Quién no se da consejos y reflexiona sobre lo que hace en el día a día? Pasemos a hacerlo en voz alta.

Una vez hemos escogido el formato o material con el que vamos a desarrollar el diario, debemos pensar qué vamos a poner en él. En el punto anterior hemos dado alguna pista sobre el contenido que habría que desarrollar. Hemos dejado claro que no debe de ser solo descriptivo. Algunas cosas que podemos añadir:

  • Un titular. Algo que resuma lo que vamos a plantear. Este puede ser emotivo y personal, invitemos a ir más allá de “Las sumas y tres técnicas diferentes”.
  • Emociones. Cómo nos hemos sentido aprendiendo algún concepto, durante una actividad, trabajando en grupo, etc. Recordad que es algo muy personal, debe ser abierto y flexible.
  • Actitudes. Mi predisposición a aprender algo, nuestra motivación durante la sesión o el día, etc.
  • Aprendizajes. Qué he aprendido y cómo. Si me ha resultado difícil, si al principio parecía que lo había entendido pero luego me he dado cuenta de que había algo que no había contemplado, qué material he utilizado para adquirir el concepto, etc.
  • Progresos. Si me noto mejora y cómo me estaba costando desarrollar un proyecto y hoy finalmente he visto que lo hacía de una forma fácil. Si echamos la vista atrás qué es lo que vemos y apreciamos, etc.
  • Dificultades. Clave. Saber en qué no somos tan buenos, donde están nuestras dificultades nos permitirá escoger los mejores caminos para esquivarlas y adquirir el conocimiento o mejorarlas y hacer del proceso algo más efectivo. Animemos al alumnado a aceptar y mejorar sus dificultades.

¿Cuándo lo podemos desarrollar?

A nivel de curso y edad yo diría que podemos trabajarlo en todas. Recordemos que la dificultad no está en el recurso, sino en la tarea. Como maestro de inglés, puedo utilizar el mismo vídeo con 6º de primaria que con los niños y niñas de 1º. ¿Dónde está la diferencia? En la tarea. A los primeros les diré que tienen que entender los diálogos y después representarlo en un role play con sus propias palabras. Y a los segundos les pediré que cuando escuchen la palabra “Hello” aplaudan o salten. Mismo vídeo, diferente nivel, diferente objetivo.

Dicho esto. Creo que el diario de aprendizaje puede utilizarse a “cualquier” edad. Pongamos un ejemplo con los dos cursos citados arriba.

El diario de aprendizaje de los y las estudiantes de 6º se podría parecer al ejemplo que comentábamos en el inicio. Una reflexión profunda, utilizando el lenguaje escrito para reflejarla. Ordenada y cuidada. Además (imaginando que ya llevemos meses haciéndolo) con muy poca guía ya sabrían cómo tienen que reflexionar.

Por otro lado, el diario de aprendizaje de 1º podría tener una estructura como la siguiente:

  1. ¿Cómo te has sentido durante la tarea de “_____”? A lo que responderán pegando un sticker.
  2. ¿Por qué te has sentido así? Nos lo podrían contar de forma oral o mediante un par de palabras.
  3. ¿Qué has aprendido? Lo mismo que la anterior, o incluso con un dibujo.
  4. ¿Cómo lo has aprendido? A lo que, probablemente, nos contarían el juego que han hecho.

Sí. Es verdad que en el caso de 1º va a ser mucho más descriptivo. Pero tiempo al tiempo. Por algo se comienza. No esperemos que los alumnos de 11 años no sean descriptivos cuando implementemos esta herramienta con ellos. ¡Ah! Y al comenzar, sería recomendable hacerlo con una tarea concreta, no nos tiremos a la piscina intentando que reflexionen sobre una unidad entera o proyecto. Como cualquier herramienta y método educativo: lleva tiempo.

A nivel de timing, en la sesión lo podríamos desarrollar durante los 10 minutos finales. Y sí, sé que las sesiones son de 45 minutos y mientras nos preparamos, conseguimos la atención y demás se quedan en 35. Si le “quitamos” otros 10 para hacer el diario de aprendizaje nos queda una pequeña tarea para el resto de la clase. Pero bueno, tampoco habría que llevarlo a cabo todas las sesiones. Hemos comentado que deberíamos comenzar por una tarea concreta por lo que... ¡se nos queda una sesión perfecta!

Este artículo todavía no está acabado. Nos quedan por ver los beneficios, dificultades y el papel del docente durante todo el proceso. En las próximas semanas lo actualizaré. ¡Por cierto! No soy, para nada, especialista en esta herramienta o evaluación. Todo lo aquí dispuesto es fruto de mis aprendizajes.

ISAAC GUERRERO

Maestro de inglés. Creador del boletín Claustro Virtual. Fui el cofundador de Somprojecte. A veces escribo con la izquierda.

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