22 enero, 2020

⛄ Lo que podemos aprender de la nieve para conseguir nuestros objetivos

Últimamente estoy más reflexivo y observador. Con la entrada del nuevo año estoy intentando desconectar para conectar. ¿Qué quiere decir esto? Sinceramente, la dos mejores palabras que encuentro para ello son: vivir y escuchar. Desconectar del móvil, de la música, de los podcasts y de las redes sociales mientras voy en el bus, caminando hacia casa, a comprar o de camino al gimnasio. Conectar conmigo mismo.

Hacía tiempo que no escuchaba el motor del autobús, el crujir de la nieve y el hielo cuando lo pisas, el canto (por llamarlo de algún modo) de los cuervos que posan en los tendidos eléctricos o las conversaciones y sonidos de la gente que te encuentras por tu camino. Y sí, digo escuchar, no oír.

Debido a esta conexión con el mundo, conmigo, durante esta semana me han surgido una cantidad de pensamientos y reflexiones increíble: dónde irá esta gente, por qué esto se hace así, cómo puedo organizar el Festival Educativo mejor, qué problemas me encontraré, cómo puedo invertir mejor el tiempo... Algunos de estos pensamientos son aparentemente inútiles, pero aún así te conectan. ¿Lo mejor?  Estos pensamientos irrelevantes y estériles pueden conectar con otros que te abran un mundo nuevo o te den la solución al problema que te quitaba el sueño.

Gracias a esta conexión y a escuchar he obtenido un aprendizaje muy valioso durante esta semana en la que Vancouver se ha teñido de blanco por las diversas nevadas. ¿Habéis escuchado alguna vez nevar? Silencio. No se oye. Esa es una de las lecciones que la nieve nos puede enseñar. Aquí otras dos que nos pueden inspirar:

Pequeñas acciones, grandes resultados.

La ciudad no se llena de nieve con algunos pocos copos. Hacen falta millones y millones de ellos para que una alfombra blanca y helada cubra una sola calle. Resulta hasta difícil imaginárselo. Amanecer con una ciudad cubierta por 20 centímetros de nieve cuando cada copo mide unos pocos milímetros... ¡Wow!

Lo mismo ocurre con nuestros objetivos. Queremos estar más fuertes y vernos como nuestro actor o actriz favorita. Queremos conseguir miles de visitas mensuales a la web. Queremos aprender a hablar mejor inglés. Estos objetivos finales son como la alfombra de nieve, como cuando la ciudad amanece completamente blanca, totalmente transformada. Ahora bien, ¿qué tiene que pasar antes de esto? Correcto. Millones y millones de copos, millones y millones de pequeñas acciones.

Ten siempre en mente los objetivos finales para no desviarte del camino, para tener un rumbo claro. Para conseguirlos, rompe cada objetivo en un millón de pequeñas acciones. ¿Quieres ponerte más fuerte? Una pequeña acción que te ayudaría podría ser el dejar de comer el chocolate de antes de dormir. No es muy complicado, ¿verdad? También te digo que, al igual que si nieva un solo copo, no vas a ver resultado alguno, pero acuérdate: muchas de estas pequeñas cosas hacen que la ciudad amanezca increíble.

Persiste. Sé constante.

¿Cuántas horas debe nevar para ver los resultados? Depende. Cuanto más grandes sean los copos menos horas para que cuaje. Cuanto más pequeños más tiempo. Cuanto más tiempo... ¡más nieve! Es fácil. Si nieva mucho durante 10 minutos podremos ver resultados enseguida. No van a ser alucinantes, pero puede que veamos una finísima capa de nieve en los jardines. Si nieva poco durante 10 horas la capa será más gruesa y, sobre todo y más importante, más duradera y difícil de que se derrita.

Al principio de año solemos empezar nuestras acciones muy motivados, con ganas de conseguir este súper objetivo que hemos ido retrasando los últimos 5 años. Comenzamos a ver muy pequeños avances, comenzamos a ver la finísima capa de nieve. Seguimos unos días más y la capa de nieve parece no aumentar. Nos rendimos y lo dejamos.

Es esencial la persistencia, la perseverancia y la constancia. Para conseguir 20 centímetros de nieve, como hemos dicho, hacen falta muchos copos, pero no solo eso, sino que también constancia. Si nieva 10 minutos pero para 20 y vuelve a nevar otros 10 y a parar otros 20, la nieve se derrite. La finísima capa que habíamos conseguido en esos 10 minutos se derrite en los 20 siguientes.

Es por ello que la constancia, las pequeñas acciones (copos), prolongados el tiempo suficiente hacen que consigamos el objetivo. Para ello, paciencia y constancia son clave.

Silencio. Trabaja en silencio.

Es la última y es muy importante. La nieve, cuando está cayendo, no se hace de notar. No es como la lluvia que te despierta a mitad de la noche. La nieve es tranquila, los copos bajan despacio, flotando y dejándose llevar con el viento, sin molestar, sin querer destacar. Nosotros debemos ser igual. No busques las felicitaciones de otros, no trabajes para que los demás te regalen los oídos, ¿sabes por qué? Porque todo llega.

No los vas a despertar con tu ruidera, no van a notar que estás ahí, que sigues aprendiendo, que sigues mejorando, que te estás acercando a tu objetivo. Pero cuando se levanten, abran la puerta de la calle y vean todo cubierto de nieve, se den cuenta de lo que has ido haciendo y consiguiendo, vas a escuchar un... ¡Wooooooow, qué pasada!

Apunte: Es difícil imaginarse la cantidad de copos que requiere ver la calle llena de nieve. Mucha gente no es consciente de ello. Cuando consigues tu objetivo final esta gente destaca tan solo eso, los 20 centímetros de nieve, pero nunca verán/entenderán todo lo que hay detrás de ese manto que te sumerge y congela el pie.

Apunte 2: Cuidado con las acciones. Las pequeñas cosas que haces deben estar alineadas con tus objetivos finales, deben ser coherentes. Si quieres mejorar el inglés no te valdrá ver una película más a la semana en español. Te valdrá ver una película más a la semana con los subtítulos en inglés. Trabaja, pero trabaja con cabeza.

Apunte 3: En línea con lo comentado en el apunte dos. Busca aliados que te ayuden. No quieras nevar en Sevilla en pleno agosto porque aunque te esfuerces lo máximo, aunque trabajes 24/7, no lo vas a conseguir. Busca aliados como el frío, la altura o los meses del año. ¿Quién te puede favorecer a conseguir este objetivo?

ISAAC GUERRERO

Maestro de inglés. Cofundador de Somprojecte y creador del boletín Claustro Virtual. A veces escribo con la izquierda.

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